Desde tiempos inmemoriales, es muy posible que desde el Neolítico, el esparto ha sido utilizado para hacer todo tipo de objetos, desde herramientas y útiles para la agricultura, (muy utilizados en los trabajos vitivinícolas), hasta la industria textil y en el comercio para el transporte de todo tipo de piezas de un lugar a otro.

La planta de esparto se denomina ‘ATOCHA’ y se encuentra prácticamente por toda España. También en Madrid, donde una de sus estaciones de tren más importantes (Puerta de Atocha), seguramente debe su nombre a la gran cantidad de cargamentos de esparto que entraban por ella a Madrid procedentes de la costa y del sureste de la región dónde había, y hay, multitud de plantaciones, como en toda la cuenca del Tajuña, destacando sobre todo Perales de Tajuña.
El proceso del trabajo del esparto tiene 3 fases principales:
1.- La Recolección: El esparto se recolecta principalmente en verano, arrancándolo, (que no cortándolo), ayudados por una pieza de madera o palo conocido como ‘COLLAZO’.
2.- El Tratamiento: Una vez recogido, se deja secar al sol, (es lo llamado ‘tendía’), para posteriormente sumergirlo en agua durante 40 días con el objetivo de ablandar sus fibras para después volverlo a secar. Una vez seco, se golpea con una maza de madera contra una piedra para ‘picarlo’ y que así quede dúctil y manejable para después poder trabajarlo.
3.- La Pleita: El esparto se trabaja en diversas técnicas, pero sin duda, la más común y conocida puede ser la ‘Pleita’: una banda ancha de hebras crudas y ligeramente secas formada a partir de 13 ramales, 15, 17, 19, 21, ….. De esta forma se elaboran todo tipo de objetos, (cestos, esteras, espuertas, alpargatas, forrado de garrafas y garrafones, etc…).

Tejedores en la Feria Agromadrid-23 en Villarejo de Salvanés
Es esta una tradición que, si no me equivoco, hoy en día está declarada ‘Patrimonio Cultural Inmaterial’ en España, y que tuvo su máximo esplendor en la primera mitad del siglo XX y finales del XIX, cuando, (además de en las fábricas), en muchas casas se trabajaban diferentes técnicas para elaborar todo tipo de objetos y aperos según las necesidades de cada cual y que todavía hoy perduran en muchas de esas casas de pueblo. Desgraciadamente hoy casi se ha perdido este trabajo de verdadera artesanía, no obstante, en diversas zonas con tradición espartera, algunos jóvenes inspirados por los más longevos del lugar, intentan rescatar del olvido estas técnicas milenarias que apuestan por el trabajo artesanal y el respeto a las tradiciones y al medio ambiente, como bases para seguir tejiendo parte de la historia de nuestros antepasados, para que así, costumbres como esta del esparto nunca se pierdan del todo.
