Esta vez lo tenía claro, porque sabía desde hace tiempo que esta añada-2020 se estaba afinando, en su largo reposo en la botella, en las Cavas de La Rioja Alta S.A, y tan solo era cuestión de tiempo para que saliera al mercado y llegara a mi casa. AQUÍ ESTÁ YA, y como la paciencia no es infinita, he querido abrir hoy la primera botella de esta nueva cosecha para probarlo y disfrutar de la primera copa.
Conviene recordar como estábamos en 2020 cuando todo aquel ‘mal sueño’ de la nefasta pandemia nos encerró en casa y trajo tanta y tanta desgracia a muchas familias del mundo entero. Tal como alguien, acertadamente lo describió: “Sin duda, este 2020 ocupará durante décadas un lugar de honor en un terrible e histórico podio, que esperemos no se repita nunca más”. Pero en el campo la tierra siguió cultivándose y el viñedo respondió como siempre entregándonos en otoño sus mejores frutos. Así sucedió también en las Fincas La Cuesta y Montecillo de Fuenmayor y Cenicero, de donde salió ese 80% de Tempranillo que lleva este vino, y el otro 20% lo hizo de esa magnífica Garnacha de La Pedriza en Tudelilla, hasta el punto de que, como comenta Julio Saenz (enólogo de La Rioja Alta S.A): “Podemos afirmar que hemos logrado cerrar con notable éxito la, sin discusión, cosecha más exigente en nuestras 130 vendimias de historia”. Pues aquí tenemos parte del resultado de esa “Vendimia Inolvidable” que lo será por muchas razones y esperemos que por este Gran Vino, también.

Como siempre estamos ante un buen Vino tinto Reserva Vegano, fruto de una cuidada elaboración que comienza con esa seleccionadísima vendimia en campo, seguida de una segunda criba en la mesa de selección óptica, para realizar después las fermentaciones, alcohólica (a 27ºC) y maloláctica de forma natural. La posterior crianza, siempre en roble americano de fabricación propia, fue la habitual de 36 meses para el Tempranillo y 30 para la Garnacha, evitando oxidaciones. El 20% es roble nuevo y el resto de 3 usos. Esta vez, se realizaron 5 trasiegas tradicionales de barrica a barrica a la luz de una vela para separar los sedimentos de forma manual y evitar la agresividad de los filtrados. Un buen reposado final, en la tranquilidad de las Cavas de La Rioja Alta durante unos 14 meses, terminó de afinar este vino en la botella, antes de salir al mercado en febrero-2026, algo que seguirá haciendo durante mucho tiempo.
Ya sé que me cuesta ser crítico ante este vino, pero es que tan solo con abrir la botella (mejor 1 hora antes de tomarlo), ya se nota que estamos ante un vino elegante, moderno y hasta seductor. Aromas de cereza madura, flores secas y ciruela, con toques de piel de naranja y vainilla, en una armoniosa mezcla con las suaves notas especiadas de su cuidada crianza. Aunque todavía un poco verde y con enorme recorrido, es muy placentero en boca, amplio y jugoso, con esos refinados taninos que acarician el paladar en un perfecto equilibrio, para darle un elegante y persistente final, vibrante y lleno de carácter y gran personalidad. Como siempre, su buena acidez le augura un buen potencial de guarda, lo que nos va a permitir disfrutar de él durante muchos años.
Solo puedo añadir una cosa: ¡¡¡COMO SIEMPRE ME ENCANTA!!!
